
Acabo de ver la nueva entrega de Michael Bay, Transformers Revenge of the Fallen, que puedo decir , EXCELENTE, no se deformo para nada la saga sino que la da un dinamismo muy entretenido a la pelicula , Bay como siempre explota muy bien el area visual, y personalmente esta vez pudo incorporar mas metraje de interaccion de los robots gigantes, las peleas soberbias... y que puedo decir Optimus Prime, por algo es el lider de los autobots...puede que el “cine” del señor Bay sea superficial, vacuo e intrascendente, pero el californiano lo hace como nadie. Bay, tantas veces criticado, tiene la enorme inteligencia de haber asumido exactamente lo que es y no andarse por las ramas. Bay no es profundo, ni es un artista bohemio cargado de pretensiones metafísicas. La marca Bay es sinónimo de espectáculo, tal vez uno diferente al cine, pero que proporciona a sus seguidores lo que quieren sin decepcionar jamás. Enrevesado, ambicioso y sobre todo desenfrenado en las formas (necesito un par de helicopteros más, esa explosión requiere más fuego, ahora vamos a derrumbar aquel edificio), Bay jamás se complica en el fondo. Bay promete espectáculo y da espectáculo. Ya sabíamos que Bay rueda la belleza femenina (repasad sus spots de Victoria’s Secret) y las persecuciones de coches como nadie. Y así, ahora, vemos como Megan Fox está todavía más buena que en la anterior película, tal y como la había pedido su director (verídico), LaBeouf todavía muestra más desparpajo, los robots son aún más, y más bestias y casi no hay ni una sola escena sin destrucciones masivas y acción a raudales. No hay complicaciones y no importa, por ejemplo, poner a cantar las jugadas a los personajes para que el público no se pierda. “Ahora tenemos que encontrar tal chisme antes que los malos”, “recordad que esto pasó en la anterior peli” dicen, por ejemplo, sin el más mínimo rubor ni sutilidad alguna. Bay, un hombre capaz de hacer sexy una lección de astronomía, muestra también, como buen americano, cada vehículo molón de sus fuerzas armadas, rescatadoras absolutas de una humanidad que, salvo por el país de la barras y estrellas, parece cruzada de brazos, impotente, o tal vez indiferente, y esperando a que los yanquis resuelvan la papeleta, como debe ser. Más maquinaria bélica por aquí, un escote por allí, una broma racial que se cuela, unas braguitas por allá, un combate sobre las pirámides, LaBeouf ahora chistoso y ahora heroico, ese chiste sexual que no falte, un par de tiros, unos cuantos robots inflándose a leches y se acabó. Dos horas y media que han pasado volando. Los treintañeros ojopláticos con la Fox, los críos flipados con las máquinas, los tiros y las explosiones; y un servidor y su acompañante, comprendiendo que el cine lo ponen en la sala de al lado y lo hace un señor apellidado Coppola, que se dedica a eso. ¿Esto? Esto no es cine. Esto es el inimitable show del señor Bay. Un hombre muy listo que sabe muy bien cual es su trabajo.... ya espero ansiosamente una tercera parte......